viernes, 8 de abril de 2016

¿QUÉ MAESTROS QUEREMOS SER?

Al finalizar la carrera tengo claro que cuando tenga la oportunidad de ser maestra, realizaré metodologías muy distintas a la que se están impartiendo actualmente.


Pero antes de todo, he de decir que antes de entrar en la carrera, pensaba que cuando fuese maestra impartiría las clases exactamente de la misma manera que lo hacían mis profesores (impartiendo clases teóricas, mandando deberes, haciendo exámenes, etc…), pero una vez entrado aquí y descubrir que la escuela tradicional en realidad no fomenta el proceso de aprendizaje y desarrollo del alumnado, mi punto de vista sobre la manera en la que hay que enseñar, ha cambiado totalmente. 


Por lo tanto, una vez que sea maestra, uno de mis propósitos será conseguir que el ambiente de clase se impregne de respeto y de igualdad, no quiero que mis alumnos piensen que yo soy una persona superior que sólo va al colegio para atiborrarles de deberes y de información que luego sólo se quedarán con el 20% de la explicación, sino que pretendo que mis clases sea un lugar donde los niños estén cómodos, felices y sobre todo, que disfruten de lo que están aprendiendo, que vean que el tiempo que están empleando para ir a la escuela es útil a la vez que divertido.


Ya sé que esto es complicado, es difícil aplicar algunas normativas en clase sin ser rechazado por otro profesor que apoya a las clases que son teóricas, sin embargo, cada vez hay más profesores que quieren cambiar esta situación y sé que si algún día me encuentro en esa situación de sentir rechazo por mis compañeros de trabajo por el método que estoy utilizando con mis alumnos, no voy a rendirme ni tampoco voy a dejar de hacer eso, porque estaré muy segura que el método que estoy empleando es realmente beneficioso para mis alumnos.


En definitiva, quiero ser una maestra que escucha sus alumnos, atiende a las necesidades de ellos, quiero convertirme en su guía, porque no se trata solamente de aportar información sobre lengua, matemáticas, etc… sino también se trata de aportar valores morales. ¿De qué sirve por ejemplo, que un alumno tenga unas calificaciones brillantes si después no sea cooperativo y no ayude a sus compañeros de clase que tienen problemas en la asignatura? En mi opinión, el objetivo de la escuela no es educar a niños basado en la competitividad, sino en la cooperación.

sábado, 5 de marzo de 2016

Conferencia de Francesco Tonucci.



Ante todo, para poder ver la conferencia de la que voy a hablar a continuación, os he dejado aquí el vídeo;



En esta entrada la voy a dedicar a hablar sobre mi reflexión acerca de la conferencia llamada “¿Cómo puede ser la escuela para el futuro?” cuyo protagonista es Francesco Tonucci, psicopedagogo italiano, que se ha convertido en uno de mis referentes en lo que a educación se sugiere.

Estoy totalmente de acuerdo con lo que comenta Tonucci sobre la escuela, en la que esta debe estar destinada para aquellos alumnos que verdaderamente lo necesiten y quieran aprender, pero también para aquellos que no estén interesados, es decir, crear una escuela destinada para TODOS.

Con respecto a la evaluación, ¿por qué hay que clasificar por categorías de más torpes y más listos a los alumnos? Es cierto que algunos tienen más facilidad de comprender los contenidos y materias que se imparten y otros tienen más dificultad, pero por eso no tenemos el derecho de excluir a aquellos que no consiguen tener “buenas notas.” Es más, las notas es una simple calificación. En realidad, no se debe calificar a un alumno mediante un número, porque considero que lo único que causa es estrés, agobio y además, hacer creer a aquellos alumnos que suspenden que en realidad no sirven para nada. En lugar de hacer exámenes se debe de realizar actividades que favorezcan la motivación de los niños y que estos se den cuentan que pueden aportar algo, que se sientan útiles, que sientan que tienen una misión por cumplir cada uno.

También estoy en contra que se manden deberes, es más, deberían de desaparecer. Se piensa que al mandar tareas a casa ayudará al niño a reforzar aquellas materias y su capacidad intelectual, pero ocurre todo lo contrario, porque estos no tienen ayuda en casa para reforzar lo que no saben, además, hay niños que no pueden hacer sus deberes simplemente porque su entorno familiar se lo impide. Entonces, en lugar de ayudarles, les estaríamos perjudicando en la escuela y en su vida personal.




Por otra parte, el dibujo de la máquina de la escuela que tenemos a la izquierda, me ha sorprendido bastante, porque nos hace ver que lo único que importa son aquellos alumnos que han sacado "notas excelentes" y estos se convierten en los únicos que poseen cultura, poder y dignidad. Sin embargo, aquellos que no siguen los pasos de la escuela, son literalmente “una basura”. Es más, aún actualmente sigue pasando lo mismo, y aún sigue habiendo una jerarquía dentro de las clases y se le da más preferencia y más posibilidades a aquellos que provienen de familias ricas y prestigiosas. Una escuela debe ser de iguales, y por tanto, hay que tratar a todos de la misma manera. Todos tienen el derecho de recibir una buena educación.



Otro de los temas que me gustaría hablar también, es que la escuela debe ser un hogar para los alumnos. Una escuela debe ser aquel lugar donde los niños quieren ir. Así como decía Tonucci en la conferencia, “Una escuela para mañana, debería de ser una escuela para todos. Debe ser un ambiente bello, rico, cuidado, donde se ven libros, se oyen música, donde se ven cosas bellas. BELLA COMO UNA CASA”. Y coincido totalmente con él, una escuela debe ser un lugar placentero y gratificante con espacios que sean significativos para los niños.

Además, otro aspecto de Tonucci que ha hecho que cambie de pensamiento ha sido que no deberían existir aulas, y que en su lugar, fuesen talleres, así como el taller de música, el taller de matemáticas, taller de lengua… Él afirma que de esta manera los niños pueden tener un tiempo para adaptarse a la siguiente asignatura. En cambio, si los niños permanecen en el mismo aula recibiendo todas las asignaturas, les serían más difícil tomar conciencia de que van a recibir otra asignatura distinta a la anterior. 


También, debe de haber otros talleres como montar bicicletas, de baile, etc... para que los niños verdaderamente encuentren y consigan saber lo que quieren ser de mayores y se vean que son útiles y puedan aportar algo en la sociedad. Actualmente, la orientación de la escuela está muy influida con los intereses del mercado. Si el mercado necesita ingenieros, entonces la escuela forma ingenieros. No hay libertad para que los niños puedan convertirse en los profesionales que ellos quieran ser.


Para terminar, tengo que decir que Francesco Tonucci ha hecho que me dé cuenta que la escuela que tenemos hoy en día es la misma de hace muchos años atrás, ha cambiado su estructura pero no su manera de enseñar. Al ver esta conferencia, tengo aún más claro que lo que verdaderamente necesita la escuela es un cambio radical, y para eso, debemos dar todo de nosotros para poder conseguirlo.


¿QUÉ MAESTROS QUEREMOS SER?

Al finalizar la carrera tengo claro que cuando tenga la oportunidad de ser maestra, realizaré metodologías muy distintas a la que se están...