El último día de clase tuvimos que leer y reflexionar sobre un texto cuyo título es "Una ley sin vocación de futuro" en la que se argumenta sobre la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) y por tanto, en esta segunda entrada voy a dar mi opinión sobre este aspecto que me parece muy interesante para compartir.
Nos encontramos ante una ley que como bien dice Miguel Sola en su publicación, “durará exactamente lo que tarde el partido del gobierno en ser relevado por otro”. Por lo que en primer lugar me planteo una duda, ¿por qué entonces se crea una y otra vez una ley educativa diferente cuyo único propósito es llevar la contraria al otro partido político?, ¿por qué siempre que cuando se cambia de partido lo primero que suplantan es una ley educativa?, ¿por qué no dejan de cambiar las leyes y comienzan a pensar en la necesidad del pueblo en vez de sus intereses? Así es lógico que haya tantas personas que se pongan a huelga, que haya fracaso escolar, que haya tantos conflictos, porque si ningún político realiza una ley que esté destinada a fomentar la educación para el bien ciudadano, es normal todo esto que está sucediendo.
Sinceramente
veo inútil comenzar a prometer algo que después todo queda en las
palabras. La LOMCE ha supuesto muchas polémicas en la mayoría de la
población, y sin embargo, el partido del gobierno que la ha impuesto
no tiene ningún interés en derogarla. No logro entender esto, si la
mayor parte de la sociedad rechaza la LOMCE debe ser porque esta está
fallando en algo, y tal vez, el error que esté cometiendo sea el de
querer segregar a los alumnos para conseguir un mejor rendimiento
académico o pensar que los culpables del aumento del fracaso
escolar sean los que fracasan en la escuela, por ejemplo, o tal vez
sea también, porque se centran más en los intereses de ellos mismos
que en los ciudadanos.
Otra
de las cuestiones que me planteo es que, ¿por qué unos de los
objetivos sea el de formar a los alumnos para la competitividad y no
para la cooperación? Desde mi punto de vista, este aspecto debería
ser completamente lo opuesto, se deberían formar a los alumnos de
tal manera que ellos mismos le den importancia al compañerismo, a
trabajar en grupo de manera que les unan en lugar de enfrentarse entre ellos, porque en mi opinión la
escuela no se trata de un “concurso” en el que debe ganar el que
mejor expediente tenga. Y con respecto a esto, ¿por qué hay que
evaluar a los niños con un número? ¿Por qué hay que excluir
aquellos que fracasan en la escuela? En todo caso, deberíamos
emplear más tiempo en ayudar a estos y conseguir que muestren
interés por que sigan estudiando, puedan aprender y lo más
importante, puedan conseguir ser quienes ellos quieran ser.