lunes, 29 de febrero de 2016

"Una ley sin vocación"



El último día de clase tuvimos que leer y reflexionar sobre un texto cuyo título es "Una ley sin vocación de futuro" en la que se argumenta sobre la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) y por tanto, en esta segunda entrada voy a dar mi opinión sobre este aspecto que me parece muy interesante para compartir.

Nos encontramos ante una ley que como bien dice Miguel Sola en su publicación, “durará exactamente lo que tarde el partido del gobierno en ser relevado por otro”. Por lo que en primer lugar me planteo una duda, ¿por qué entonces se crea una y otra vez una ley educativa diferente cuyo único propósito es llevar la contraria al otro partido político?, ¿por qué siempre que cuando se cambia de partido lo primero que suplantan es una ley educativa?, ¿por qué no dejan de cambiar las leyes y comienzan a pensar en la necesidad del pueblo en vez de sus intereses? Así es lógico que haya tantas personas que se pongan a huelga, que haya fracaso escolar, que haya tantos conflictos, porque si ningún político realiza una ley que esté destinada a fomentar la educación para el bien ciudadano, es normal todo esto que está sucediendo.

Sinceramente veo inútil comenzar a prometer algo que después todo queda en las palabras. La LOMCE ha supuesto muchas polémicas en la mayoría de la población, y sin embargo, el partido del gobierno que la ha impuesto no tiene ningún interés en derogarla. No logro entender esto, si la mayor parte de la sociedad rechaza la LOMCE debe ser porque esta está fallando en algo, y tal vez, el error que esté cometiendo sea el de querer segregar a los alumnos para conseguir un mejor rendimiento académico o pensar que los culpables del aumento del fracaso escolar sean los que fracasan en la escuela, por ejemplo, o tal vez sea también, porque se centran más en los intereses de ellos mismos que en los ciudadanos.

Otra de las cuestiones que me planteo es que, ¿por qué unos de los objetivos sea el de formar a los alumnos para la competitividad y no para la cooperación? Desde mi punto de vista, este aspecto debería ser completamente lo opuesto, se deberían formar a los alumnos de tal manera que ellos mismos le den importancia al compañerismo, a trabajar en grupo de manera que les unan en lugar de enfrentarse entre ellos, porque en mi opinión la escuela no se trata de un “concurso” en el que debe ganar el que mejor expediente tenga. Y con respecto a esto, ¿por qué hay que evaluar a los niños con un número? ¿Por qué hay que excluir aquellos que fracasan en la escuela? En todo caso, deberíamos emplear más tiempo en ayudar a estos y conseguir que muestren interés por que sigan estudiando, puedan aprender y lo más importante, puedan conseguir ser quienes ellos quieran ser.




domingo, 28 de febrero de 2016

¿Cómo es la escuela actual?

En este blog lo voy a dedicar a hablar sobre temas que están relacionado principalmente con la educación, aunque debo decir que nunca antes había tenido un blog ni había tenido la oportunidad de compartir mis pensamientos y reflexiones públicamente.

Por tanto, como es mi primera entrada en el blog la quiero dedicar a reflexionar sobre una pregunta que mi profesor Miguel Sola nos planteó el viernes pasado siendo nuestra primera clase de Didáctica General. La pregunta era ¿Cómo es la escuela actual? Sobre la cual surgieron otras cuestiones como: ¿Qué puntos positivos y negativos tiene? ¿Qué fallos tiene?

Sinceramente, ninguna de estas cuestiones me lo había planteado anteriormente. 
Hasta ahora, siempre he creído que la escuela era la misma que en la que yo había estado hace unos quince años aproximadamente y sin embargo, no es así. Resulta que ha ido evolucionando cada vez más, pero ¿ha evolucionado para peor o para mejor? Esta es una cuestión bastante relativa según en el punto de vista que nos pongamos.

En clase se definió a la escuela como “clasificadora”, “bulímica”, “competitiva” y otros adjetivos negativos que hicieron que reflexionase acerca de esa cuestión, que se convertía poco a poco en la protagonista de la clase y de mi cabeza.

Después de escuchar una variedad de opiniones de mis compañeros, pude visualizar lo que para mí es la escuela actual y no se desencamina mucho con los pensamientos de ellos. Podríamos decir que la escuela actual es como un espejismo. Parece que se da una imagen de una escuela moderna con el que los alumnos disponen de una gran gama de nuevas tecnologías, la implantación de idiomas extranjeros en distintas asignaturas aparte del castellano, etc. y sin embargo, cuando te acercas para observar con más detenimiento, te das cuenta que todo eso que se está “vendiendo”, que toda esa imagen que se está dando a la sociedad, desaparece.

La verdad se encuentra envuelta y debemos darnos cuenta que la escuela sigue utilizando prácticamente los mismos métodos de enseñanza que se utilizaban hace décadas, por ejemplo, se sigue dado mucha importancia a la teoría de los contenidos y apenas existe práctica alguna, el profesor sigue siendo una figura autoritaria en vez de ser un guía, se califica a los alumnos por medio de exámenes para clasificarlos en torpes o en listos, los alumnos deben de estar sentados en filas y en silencio generando un sentimiento de represión y desmotivación, entre otras cosas.

Por lo que en mi opinión, considero que los profesores deberían de utilizar y aprovechar el uso de esos medios, porque hoy en día, tenemos la suerte de disponer de esa tecnología y poder tener más facilidades de hacer las clases más amenas, divertidas y dinámicas.

Hay que convertir a la escuela en un lugar donde los niños quieran estar y disfruten, así como dijo en clase mi profesor Miguel Sola, "hay que hacer que los niños en vez de alegrarse que los fines de semana no haya colegio, lo añoren."







¿QUÉ MAESTROS QUEREMOS SER?

Al finalizar la carrera tengo claro que cuando tenga la oportunidad de ser maestra, realizaré metodologías muy distintas a la que se están...